y tú que amabas a todos los hombres
y tú que tratabas a las paredes
como si hubiese una ley corporal
que provocase la moral
y yo que nunca supe amar a nadie
sin irme a los extremos
y yo que pienso que sin paredes
no habría espacio que preservar
y tú que no te duele el vacío tras el golpe
que solo te duele el golpe
y yo que busco el golpe para no pensar en el vacío
y tú que podías creer en la humanidad
y yo que se me murieron los hombres encima
cuando aún no había vivido las plagas
y tú que siempre tienes un concepto en el que respaldarte para no caerte al vacío del
verso
por sí solo sin nada que nos acompañe
y yo que perdí mi creencia injustificada
y yo que me encontré en la pérdida
y tú que tienes fe en los colores
y tú que te crees mi fe en las flores
y tú que te crees mi amor hacia los hombres
y tú que me ves como si quisieras que me vieras
y tú que me llamas como si tuviera nombres
y tú que me cantas cuando yo me apago
y yo que me apago cuando nadie me canta
y todos ellos que no tienen
que tienen
que no pueden
que pueden
y esta bola enferma que gira y gira
hacia reciclar su futuro en presente
hasta que pueda
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